SECUENCIA: CUENTOS EN 35 mm
DIRECTOR: Germán Lao
Hay tardes navideñas que se
caracterizan por la necesidad fisiológica de sofá, estufita y peli. Y siempre
nos damos a ellas o procurando elegir una buena historia tras la que llevamos
tiempo queriendo ver, o dejándonos llevar por la peculiar oferta televisiva de
esos días. Sin embargo, me gusta creer que hay otra opción.
Desde mi infancia, ha habido
historias que, haciendo referencia a estas señaladas fechas, me ha gustado
disfrutar, culpablemente, obviando, en algunos casos, la calidad de la que no
presumen. Son historias de diferente tipo y factura que, sin tener mayor pretensión,
te hacen volver a unos tiempos en los que la mayor de tus preocupaciones en
estos días era ver como el día de reyes y el de regreso al cole se encontraban
demasiado cerca. En la primera edición voy a recordar tres de esas historias que te hacen
sentir el jersey, la bata y las babuchas de cuadros marrones.
Pesadilla antes de Navidad
El gran clásico navideño de Tim
Burton, con permiso de Eduardo Manostijeras, a la que nos referiremos otro día,
es una de las grandes joyas de la animación cinematográfica, la cual sólo
escribió (sólo) pero no dirigió; eso recayó en manos de Henry Selick. Con una
historia sorprendente, y con un mensaje propio de las producciones de esta
época, es una película total, que te hace disfrutar con el diseño de sus
personajes, con la ambientación, con la inovidable música de Danny Elfman, con
los encantadores secundarios, con el crecimiento personal de cada uno y, lo que
es más importante, hace que, de pronto, te encuentres inmerso en la trama,
participando de ella y queriendo ayudar a sus inolvidables protagonistas a
llevar a cabo sus locuras.
Gremlins
Spielberg, como no podía ser de otro
modo, también posee unos de los clásicos navideños, aunque tampoco lo dirigió,
pero supo ver su potencial y decidió producirla. Siendo una historia de terror,
es una película para toda la familia, pues el universo creado en torno a esos
horribles bichos, Gizmo no es uno de ellos, es la mascota deseada por una
generación entera, se tiñe continuamente de comedia. El ritmo no decae, lo que
hace su visionado intenso y atractivo, hasta llegar a su mejor momento, la
escena final de la lucha de los protagonistas contra las “encantadoras”
criaturas (hacen que echemos de menos los animatronics) que se ha convertido en
referencia pop en muchas otras obras posteriores.
Sólo en casa
Nadie soportaba a Mackauley Culkin,
y nadie lo reconocerá, pero en aquellos años era la estrella de todo el cine
familiar, el chico de oro. Su presentación fue por la puerta grande, pero sin
esperarlo, ya que, aunque los productores esperaban buena acogida, nadie
esperaba el bombazo internacional que fue. Veíamos a Kevin y su enorme casa,
llena de chismes esos que tienen los americanos en el garaje donde guardan de
todo menos el coche, que lo dejan en la acera, y la posibilidad de pasar unos
días a solas, jugándosela a unos cacos… todo era maravilloso. La parte menos
importante es la justificación familiar, pero entendemos que es necesaria. Su
director, Chris Columbus, que fue el guionista de Gremlins, consigue hacer que nos relajemos y nos dejemos llevar por
un entretenimiento que no pretende nada más que atraer nuestra atención.
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Geniales todas! Estoy deseando saber las próximas que nos recomiendas :)
ResponderEliminar¡Muchas gracias por pasarte por aquí! Ya está la segunda parte, y en pocos días la última. Un saludo.
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