25/12/14

ESCENA 1: Esas tardes de Navidad (1)

SECUENCIA: CUENTOS EN 35 mm

DIRECTOR: Germán Lao

            Hay tardes navideñas que se caracterizan por la necesidad fisiológica de sofá, estufita y peli. Y siempre nos damos a ellas o procurando elegir una buena historia tras la que llevamos tiempo queriendo ver, o dejándonos llevar por la peculiar oferta televisiva de esos días. Sin embargo, me gusta creer que hay otra opción.

            Desde mi infancia, ha habido historias que, haciendo referencia a estas señaladas fechas, me ha gustado disfrutar, culpablemente, obviando, en algunos casos, la calidad de la que no presumen. Son historias de diferente tipo y factura que, sin tener mayor pretensión, te hacen volver a unos tiempos en los que la mayor de tus preocupaciones en estos días era ver como el día de reyes y el de regreso al cole se encontraban demasiado cerca. En la primera edición voy a recordar tres de esas historias que te hacen sentir el jersey, la bata y las babuchas de cuadros marrones.

Pesadilla antes de Navidad
            El gran clásico navideño de Tim Burton, con permiso de Eduardo Manostijeras, a la que nos referiremos otro día, es una de las grandes joyas de la animación cinematográfica, la cual sólo escribió (sólo) pero no dirigió; eso recayó en manos de Henry Selick. Con una historia sorprendente, y con un mensaje propio de las producciones de esta época, es una película total, que te hace disfrutar con el diseño de sus personajes, con la ambientación, con la inovidable música de Danny Elfman, con los encantadores secundarios, con el crecimiento personal de cada uno y, lo que es más importante, hace que, de pronto, te encuentres inmerso en la trama, participando de ella y queriendo ayudar a sus inolvidables protagonistas a llevar a cabo sus locuras.

Gremlins
            Spielberg, como no podía ser de otro modo, también posee unos de los clásicos navideños, aunque tampoco lo dirigió, pero supo ver su potencial y decidió producirla. Siendo una historia de terror, es una película para toda la familia, pues el universo creado en torno a esos horribles bichos, Gizmo no es uno de ellos, es la mascota deseada por una generación entera, se tiñe continuamente de comedia. El ritmo no decae, lo que hace su visionado intenso y atractivo, hasta llegar a su mejor momento, la escena final de la lucha de los protagonistas contra las “encantadoras” criaturas (hacen que echemos de menos los animatronics) que se ha convertido en referencia pop en muchas otras obras posteriores.

Sólo en casa
            Nadie soportaba a Mackauley Culkin, y nadie lo reconocerá, pero en aquellos años era la estrella de todo el cine familiar, el chico de oro. Su presentación fue por la puerta grande, pero sin esperarlo, ya que, aunque los productores esperaban buena acogida, nadie esperaba el bombazo internacional que fue. Veíamos a Kevin y su enorme casa, llena de chismes esos que tienen los americanos en el garaje donde guardan de todo menos el coche, que lo dejan en la acera, y la posibilidad de pasar unos días a solas, jugándosela a unos cacos… todo era maravilloso. La parte menos importante es la justificación familiar, pero entendemos que es necesaria. Su director, Chris Columbus, que fue el guionista de Gremlins, consigue hacer que nos relajemos y nos dejemos llevar por un entretenimiento que no pretende nada más que atraer nuestra atención.

2 comentarios:

  1. Geniales todas! Estoy deseando saber las próximas que nos recomiendas :)

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    1. ¡Muchas gracias por pasarte por aquí! Ya está la segunda parte, y en pocos días la última. Un saludo.

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