15/12/14

ESCENA 1: El inicio del blog es el fin de la comedia

SECUENCIA: MADE UP IN SPAIN


DIRECTOR: Germán Lao

            Hay ocasiones en las que un producto deliberadamente minoritario nos sorprende por su masiva repercusión, y por su enorme aceptación y, lo que es más difícil, vigencia. La nueva serie del personalísimo cómico Igantius Farray lo ha conseguido, con creces, y el fenómeno continúa, sólo hay que darse un paseo por twitter para comprobarlo, y eso, para los que tenemos grandes esperanzas en la ficción patria, es un motivo más que poderoso para reclinarnos en nuestra silla con una sonrisa y las manos entrecruzadas tras la cabeza; posición de “yo ya lo sabía”.

El fin de la comedia
            Es valiente y desinhibida, como el humor del que hace gala su protagonista, desde su misma concepción y primeros pasos, pues tiene su origen en la inclasificable web serie Todo el mundo quiere ser como Ignatius Farray, creada hace unos años por dos de los implicados en esta nueva obra, Miguel Esteban y el mismo Ignatius Farray, aunque aquello fue más bien un experimento de autoconocimiento de propios límites y un ejercicio de genial desvergüenza por parte de sus autores; muy recomendable si te acercas a ella sin ningún tipo de prejuicio. Del mismo modo, su forma de producción y emisión, por parte de Comedy Central, es resultado de conocer e interactuar con los actuales modelos de consumo de ficción televisiva, más a través de internet y a petición de espectador; además de en el canal mencionado, también está disponible en la mayoría de plataformas on-demand actuales.

            Sin embargo, es cierto que el espectador que se acerque a esta comedia no debe esperarse la típica sucesión de chistes y comparaciones a las que estamos acostumbrados en este país por parte del grueso de series de humor que se nos ofertan; aquí tras la situación que nos hará sacar la sonrisa, o tener que pausar la reproducción para poder recomponernos dependiendo del caso, subyace un mensaje dramático que, si bien en algunas situaciones sirve para intensificar el momento cómico, en otros nos corta la sensación de euforia para exigirnos una identificación personal con el protagonista que nos hace sentirnos incómodos, participando en ese momento de la trágica situación del personaje. Éste es el gran acierto de guión y el gran aporte que ofrece al panorama televisivo español.

            Es cierto que su principal fuente, la norteamericana Louie C.K., subyace continuamente bajo todas y cada una de la imágenes mostradas en la pantalla y escritas en el guión, pero adaptar ese estilo con tanto acierto a un público como el español, con nuestra propia idiosincrasia y realidad social es un elemento que se debe valorar muy positivamente; también se puede observar el espíritu de la poco conocida ¿Qué fue de Jorge Sanz? sobrevolando en prácticamente cada secuencia, pero eso es un valor añadido, pues no debemos obviar los pasos que la ficción nacional ha ido dando en los últimos años y la única forma de asentar lo conseguido es perfeccionarlo e incorporarlo. Raúl Navarro, el tercero en discordia, ha sabido leer perfectamente las referencias y hacerlas suyas para crear un producto completamente personal e identificable.

            Se interpreta a sí mismo y casa comedia de monólogo y de situación. Esta definición es correcta, insuficiente, pero correcta. Ignatius Farray interpreta un personaje fascinante, como antes hicieran Jerry Seinfeld o el anteriormente nombrado Jorge Sanz, pero cuya historia y fondo se ponen completamente al servicio de la historia y la comedia, como en los casos de Louis C.K. o Larry David. Las tramas hacen evolucionar sutilmente tanto la historia como el personaje, sin grandes cambios o drásticas salidas de tono, pero en las que se tocan, casi inadvertidamente, los sentimientos humanos, haciendo al espectador partícipe de ellos, como en las de los episodios Pica el verde y Pepinillos agridulces, de carga emocional diametralmente opuesta pero provocadores de una implicación total en la trama.

            Referencia aparte merece la extensa lista de actores y cómicos que se acercan a echar un vistazo a ver que se cuece por aquí. Desde la estable colaboración de Juan Botet, que nos otorga una de las secuencias más hilarantes, hasta la colaboración de Willy Toledo, que se une a la filosofía de Ignatius y se ríe de la imagen que ha creado de sí mismo. Mención especial para Javier Cansado, Joaquín Reyes y Julián Villagrán, aunque la más destacada, tanto por el personaje que interpreta como por lo que aporta en pantalla, es la recreación del técnico de telefonía que realiza Víctor Clavijo y su tercer acto. Enorme. Me quito el sombrero ante sus creadores.

            
           "El loco de las coles" se nos ha hecho mayor, o siempre lo había sido pero no lo habíamos sabido o querido apreciar, esperando siempre de él sus característicos chistes y salidas de tono. Sin embargo, en esta ocasión nos trae un producto personal y totalmente libre, nueva interpretación de sí mismo y su personaje, interesante y enigmático, aportando su propio y loco granito de arena al panorama de la ficción nacional, preparada ya, tanto ella como el público, para productos que trasciendan los esquemas asentados y convenientemente repetidos y explotados.

           Más que recomendable, yo diría, y todo esto es sólo mi opinión personal, que se trata de una serie indispensable para conocer el nivel de desarrollo actual de la industria en nuestro país, y, por último, para disfrutar realmente de un producto que nos hace reír, incomodarnos, pensar y sólo mirar a partes iguales. Bravo, señor Farray.


            Los capítulos de El fin de la comedia están disponibles en Comedy Central y las plataformas on-demand españolas.

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